Para ponerle otro lunar a una ya de por sí controvertida feria, durante el desfile del Cali Viejo hizo masiva aparición un elemento que se creía ya erradicado de la Feria de Cali.
La nueva adición a la economía informal de la Feria es un tubo de espuma jabonosa a presión. Su valor, cinco mil pesos, es todo lo que cuesta arruinar un trabajo que las comparsas preparan con sacrificio durante todo un año.
Aunque hubo uso de espuma durante el Salsódromo y la Cabalgata, su uso se incrementó desmesuradamente durante el Cali Viejo, pasando de juegos entre amigos a rocear a otros asistentes, a finalmente usar a los artistas mismos como el blanco de la espuma.
Ayer, algunos de los artistas participantes se quejaron de que durante el transcurso del desfile asistentes los rocearon indiscriminadamente con espuma. Algunos de los artistas, incluidos menores de edad, recibieron la espuma jabonosa directamente en los ojos.
Artistas que han participado en previas versiones del desfile notaron que el agua, la harina y la espuma habían desaparecido durante las dos versiones previas de la Feria de Cali. Este año sin embargo la espuma reapareció con fuerza, perturbando el desarrollo del evento.
A pesar de los desmanes, y de una lluvia fuerte que rompió cuando el desfile promediaba, el desempeño de los artistas se mantuvo en un alto nivel, posiblemente más alto que el del año anterior.
Los artistas también expresaron su posición con respecto al debate que persiste sobre los accesos a los desfiles, cantando en algunas comparsas que "la Feria no se vende," esto en un momento en que el alcalde de Cali decidió abrir las tarimas pagadas para uso gratuito en respuesta a la protesta popular.

Una niña participante en el Cali Viejo se lava la espuma al final de su pesentacíón.
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